La Universidad de Oriente no se rinde ante las adversidades

Universidad de Oriente sigue en pie pese al fuego y los robos

 

La Universidad de Oriente no se rinde ante las adversidades
Universidad de Oriente: Foto: Wsimag

Repleto de personas detenidas por no usar tapabocas o por violar el horario de cuarentena, pasaba el autobús 22 ante la mirada atónita de los vecinos de Caigüire, los Molinos y Cumanagoto en la parroquia Altagracia de Cumaná, el mismo que hasta antes de la llegada de la pandemia a Venezuela recogía y repartía por la ciudad a los estudiantes y trabajadores de la Universidad de Oriente.

A los capturados se les trasladaba al malecón de los Bordones, donde recibían charlas informativas sobre el coronavirus y debían hacer ejercicios físicos como castigo por violar la norma. Desde el 17 marzo de 2020, cuando el gobierno nacional declaró la cuarentena, el bus dejó de prestar el servicio a los alumnos y, debido a la falta de transporte público, era usado para el traslado del personal de seguridad que aún queda en la UDO.

El 22 era el único de los tres autobuses que estaba operativo para el servicio a la comunidad estudiantil de la Universidad de Oriente en Cumaná. El 21 de mayo, cuando se dirigía a buscar al personal de seguridad al Instituto de Biología, el bus fue interceptado por un grupo de policías municipales que seguían instrucciones del alcalde de Sucre, Luis Sifontes. Los funcionarios obligaron al conductor a bajarse de la unidad y se la llevaron a la sede del gobierno local. Por más de una semana, el autobús patrimonio de la universidad fue utilizado por los pelotones de militares y policías para llevar los detenidos a los Bordones.

Luego de muchos intentos en la fiscalía del Ministerio Público, la decana del núcleo Sucre, Norys Jordán, junto con representantes estudiantiles y gremiales, lograron que la alcaldía les devolviera el autobús, aunque sin aceite en el motor y con algunas piezas deterioradas, explicó al Observatorio de Universidades, José Malavé, dirigente estudiantil.

La Universidad de Oriente es una de las cinco universidades autónomas de Venezuela y fue creada hace 62 años. Ha sido objeto de una sistemática campaña de ataques a sus instalaciones ubicadas en los estados Sucre, Nueva Esparta, Monagas, Bolívar y Anzoátegui. El año pasado, un grupo de supuestos estudiantes armados tomaron la sede del rectorado en Cumaná, en reclamo de reivindicaciones y elecciones de autoridades. Antes de entregarlo, destrozaron los espacios y se llevaron parte del mobiliario. En lo que va de 2020 se han intensificado las agresiones, incluso durante la cuarentena.

Matan con fuego al conocimiento y la cultura

 

Un hecho que consternó al país fue el incendio de la biblioteca central de la Universidad de Oriente el pasado 1 de junio. Según informes de las autoridades y bomberos universitarios, la quema fue intencional. Se destruyeron miles de libros y tesis que desde 1960 venían compilando los responsables de preservar el capital intelectual interno y externo para la formación de varias generaciones de profesionales. Hubo una parte que se salvó del fuego porque cuando comenzaron los ataques al edificio del núcleo Sucre, trasladaron los libros a otros espacios de la universidad. No tuvieron el tiempo ni el espacio para salvar al resto del patrimonio intelectual de la UDO. La policía científica detuvo a siete sospechosos del ataque.

El Consejo Universitario emitió una resolución en la que informa el despliegue de una campaña sensibilizadora de donación de libros para levantar nuevamente a la biblioteca de la Universidad de Oriente. Ha habido respuestas de organizaciones de la sociedad civil, grupos culturales y del sector privado en rechazo al ataque, pero también para dotar nuevamente de libros a la universidad.

Hay iniciativas como el proyecto “Fuego bonito”, de un grupo de dueños de restaurantes de Cumaná que se aliaron para aportar fondos que permitan la adquisición de textos de las áreas de educación, ciencias básicas, sociales, administrativas, marinas, de la salud y biología aplicada. Los centros de acopio de libros serán las sedes de los núcleos de la UDO en el oriente del país y en la oficina enlace de Caracas. Quienes tengan intención de donar, deben escribir a los correos sibiudo.contigo@gmail.com y sibiudo@udo.edu.ve

 “A partir de 2016 hemos visto robos y desmantelamiento de varias áreas de la universidad, pero desde 2018 esto se ha puesto peor. Ocurre con todas las sedes, pero en particular han atacado con más saña al núcleo de Sucre. Nos quemaron el auditorio, el instituto oceanográfico, ahora la biblioteca. Nos dejan sin instrumentos. Es como una muerte lenta, nos están quitando el futuro”, explicó al Observatorio de Universidades (OBU) Iviannys Angulo, estudiante y líder del movimiento universitario de Enfermería.

La comunidad universitaria se ha visto obligada a trasladar el material bibliográfico que se salvó de las llamas ante la posibilidad de nuevos ataques. “En la casa del poeta Ramos Sucre estamos compilando libros y textos mimeografiados para ir recuperando la biblioteca. Estarán allí mientras logramos acondicionar un área; es que no tenemos los espacios adecuados en la universidad luego del incendio. Hemos recogido material en las petroaulas, allí hay libros de ciencias de la salud que resguardaremos en la casa de Ramos Sucre. El 17 de este mes (junio), tendremos una jornada de limpieza para recoger lo que pudo salvarse del fuego. No contamos con seguridad. Hemos contactado a la Zodi, a la policía, el gobernador está enterado, pero no nos dan respuestas”, dijo Angulo a OBU.

La amenaza late en los pasillos de la Universidad de Oriente y la venganza parece ser una de las razones de los constantes ataques, según otro representante estudiantil. “Se trata de un ensañamiento contra la universidad. Cada vez que denunciamos algo, hay una reacción del gobierno y sus aliados. El 30 de marzo de 2019 secuestraron el rectorado de la UDO. El 3 de abril pedimos a la Fiscalía que iniciara una investigación del caso, y al día siguiente amaneció quemado el auditorio».

«Cuando comenzó el problema de la escasez de gasolina y la pandemia, no le suministraron gasolina a los camiones de los bomberos universitarios y casualmente, le prendieron fuego al instituto oceanográfico. Hicimos campañas de denuncia por las redes sobre eso y a los pocos días incendiaron la biblioteca”, explica al OBU Jesús Malavé, coordinador general del movimiento UDO 70 y estudiante de Administración.

Ministerio de Educación Universitaria mudo ante los ataques a las universidades

 

El Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria implementó el plan Universidad en Casa para la continuidad de los estudios mientras dure la pandemia en Venezuela. Según el primer boletín oficial para promover este programa, el ministerio diseñó siete medidas para garantizar la prosecución de las clases, entre las que se incluye un “plan para la preservación de instalaciones y servicios de las casas de estudio a nivel superior y la comunicación permanente con las autoridades universitarias”.

Sin embargo, desde que se decretó el estado de alarma, se registraron más de 90 hechos delictivos en las universidades públicas del país, de los cuales 50 % han sido denunciados por las autoridades y 30 % por dirigentes estudiantiles. La información es recabada por el Monitor del Observatorio de Universidades, MonitorObu. Vale acotar que las denuncias las hicieron miembros de las comunidades de las universidades autónomas y algunas experimentales que no controla el gobierno. De las universidades territoriales y demás instituciones de la misión Alma Máter, donde también están suspendidas las clases, no hay datos publicados acerca de hurtos y robos en sus instalaciones.

En la información recogida por el MonitorOBU en los meses de marzo, abril y mayo de 2020, hay 463 noticias referidas a las universidades públicas venezolanas publicadas en periódicos digitales, páginas institucionales y redes sociales del sector oficial. De los 61 comunicados emitidos por las autoridades universitarias durante este período, más de la mitad se refieren al rechazo a las acciones delictivas en las casas de estudio del país. Ni en las cuentas oficiales ni las personales del ministro César Trómpiz se hace mención al tema del incendio a la biblioteca de la Universidad de Oriente ni de los ataques, robos y hurtos en las universidades ocurridos en los meses de cuarentena.

El ministro de Cultura, Ernesto Villegas, pidió que se investigara las causas del incendio a la biblioteca de la UDO y a propósito de este hecho, anunció la campaña “Todos los libros para Sucre” (no para la universidad). El director de la Biblioteca Nacional, adscrita a este ministerio, Ignacio Barreto, señaló que los libros recogidos no se entregarán a la universidad.

“En primer lugar quiero aclararte que la donación de estos libros será efectivamente para los usuarios naturales de la UDO-Sucre, mas no a la biblioteca del núcleo UDO-Sucre, entre otras cosas porque la misma quedó destruida con el incendio… Los libros los recibirá la Biblioteca Pública Central de Sucre ‘Armando Zuloaga Blanco’ y desde allí se prestará el servicio de consulta y préstamo para la comunidad educativa del núcleo”, afirmó Barreto al portal oficial Vea.

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