La sede que alberga a los decanatos de Veterinaria y Agronomía de la UCLA ha sido de las más afectadas por el vandalismo

El tercer boletín del OBU se ocupa de los robos e invasiones a núcleos de Veterinaria y Agronomía

 

La sede que alberga a los decanatos de Veterinaria y Agronomía de la UCLA ha sido de las más afectadas por el vandalismo
La sede que alberga a los decanatos de Veterinaria y Agronomía de la UCLA ha sido de las más afectadas por el vandalismo. Foto: OBU

El Observatorio de Universidades (OBU) ha publicado su tercer boletín. Está dedicado al tema de las invasiones y ataques a las facultades de veterinaria y agronomía de las universidades de mayor tradición en Venezuela.

En medio de una precariedad generalizada -varias de ellas sin tierras ni animales-, en estas casas de estudio aún se forman profesionales para garantizar la producción agrícola y pecuaria de un país que ha entrado a la lista de las 44 naciones del mundo con “falta de acceso generalizado de alimentos” y que “requieren asistencia exterior para alimentos”, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Con un pormenorizado contenido, el boletín #3 del OBU muestra lo que están viviendo las casas de estudio en el centro y occidente de Venezuela que desde hace más de medio siglo se dedican a la docencia e investigación de la producción animal y agrícola.

En un contexto de impunidad y ante la mirada permisiva de las autoridades que deberían garantizar el orden y resguardo de los bienes públicos, las invasiones de tierras, los robos sistemáticos de equipos de laboratorio, material de oficina, piezas de infraestructura -y hasta de vacas y abejas de los centros experimentales-, mantienen acorraladas a las universidades.

Núcleos de veterinaria y agronomía de universidades de tradición entre las afectadas

 

La situación de acoso y desamparo en la que se encuentran las facultades y escuelas de veterinaria y agronomía de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Universidad del Zulia (LUZ), Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) y Universidad de Los Andes (ULA) demuestra la vulnerabilidad de la academia venezolana cuando no tiene el apoyo moral y financiero del Estado.

“Está amenazada la sustentabilidad institucional de estas casas de estudio y centros de investigación que en su momento fueron modelos para otros países. Venezuela tiene un recurso científico de primera línea en sus universidades, pero las condiciones en que se encuentran los profesores y su lugar de trabajo son amenazas reales para la continuidad de sus funciones. ¿Cómo mantenerse en estas circunstancias? Hemos visto que la extensión de la cuarentena debido a la pandemia es aprovechada por los ocupantes de tierras que son apoyados por los gobiernos nacional, regionales y locales”, explica la socióloga Yelena Salazar, directora del OBU.

El boletín #3 del OBU describe cómo han perdido sus tierras las universidades, con amenazas de los ocupantes a profesores y autoridades académicas en los núcleos de Judibana (ULA), El Tocuyo, Tarabana y Torrellero (UCLA), San Nicolás (UCV) y Machiques y La Limpia (LUZ). En casos como los de la ULA, LUZ y la UCLA no se les permite a los docentes y empleados que se acerquen a sus sitios de trabajo. Los universitarios desconocen la suerte de los animales que estaban en los centros experimentales -con muchos años de preparación para las prácticas con estudiantes-.

Grupos oficialistas en conflicto

 

En la hacienda El Torrellero en el estado Lara, donde había una centena de cabezas de ganado tipo Carora, se han presentado conflictos entre los propios afectos al oficialismo que han generado mutuas acusaciones entre dos grupos por el control de los espacios que antes servían para la investigación y formación de profesionales. Funcionarios de la Alcaldía de Simón Planas y miembros de la comuna “El Maizal”, se han enfrentado en el lugar que está ocupado desde hace años por personas que viven en zonas adyacentes al centro experimental de la UCLA.

Esta situación en contra de las universidades agrava la crisis humanitaria compleja que padece el país, con una mayoría de su población imposibilitada de comer según los parámetros nutricionales básicos para un ser humano, pero con mayor incidencia en los grupos más vulnerables. Antes de la pandemia del nuevo coronavirus, 9.3 millones de personas estaban en condición de “inseguridad alimentaria aguda” en Venezuela, según el Informe Global sobre Crisis Alimentarias. Venezuela ocupa el cuarto lugar de esta lista, después de Yemen, República del Congo y Afganistán.

Si desea ver el boletín, por favor haga clic en el siguiente vínculo.

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