Los obreros universitarios comieron carne solo tres veces al mes

 

El salario del obrero universitario no llega a $4
Foto: El Impulso

Según la Enobu 2019, el sector obrero es el más vulnerable de todos quienes hacen vida en la universidad, considerando tanto su escaso salario (menos de dos dólares mensuales) como sus condiciones de salud y alimentación, las cuales actualmente los hacen más propensos al contagio de coronavirus o a perder la vida por no seguir los tratamientos para enfermedades crónicas. Es una paradoja que en un “gobierno obrero”, su patrono, las condiciones socioeconómicas de estos trabajadores sean tan precarias.

En el país están muy lejos los Objetivos del Desarrollo Sostenible

 

La Enobu consideró en su diseño cuatro de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS), así como las definiciones de la ONU de las funciones de las universidades del mundo, a saber, Investigación, Educación, Liderazgo Social, y Gestión y Gobernanza, como los lineamientos de las casas de estudio a nivel superior para el logro los ODS.

Los datos del sector obrero dan cuenta del empobrecimiento de esta población. El 80 % de los obreros consultados dijo que come igual o peor que en 2018, mientras que 62% de los que tienen más de 60 años de edad afirmaron que en 2019 su alimentación empeoró con respecto al año anterior. Tres de cada diez  de este grupo etario dentro de las universidades públicas, hace menos de tres comidas al día. Del total de trabajadores consultados, 36 % come carne de una a tres veces al mes y apenas 16 % come frutas diariamente. Los alimentos más consumidos por los obreros de las universidades son los carbohidratos (pan y  arepa), 90 % diario; y arroz y pasta, 69 %. Los lácteos (36 %) y huevos (30 %) son las proteínas animales que más comen al día.

En el renglón de salud, 34 % de los obreros universitarios padece una enfermedad, siendo las patologías crónicas más comunes la hipertensión arterial y la diabetes. El 58 % de los mayores de 60 años está enfermo y en igual porcentaje tuvieron dificultades para conseguir medicamentos. De las universidades públicas, sólo 30 % acudió a hacerse chequeos médicos en el segundo semestre de 2019, a diferencia de los obreros de las instituciones privadas, que fue el 62 %. Apenas 28 % de los hombres fue al médico a hacerse exámenes de rutina en 2019.

Los obreros universitarios no pudieron comprar ropa ni zapatos

 

En lo que respecta a las condiciones de trabajo, los problemas y porcentajes que arrojó la consulta de los obreros  universitarios son los siguientes: deficiente funcionamiento de los baños, 64 %; y ausencia de agua potable, 48 %. De igual manera, destacan la carencia de dotación de equipos para realizar su trabajo, 76%; falta de implementos de seguridad y protección, 82 %; y en las universidades públicas, dificultades para obtener agua potable, 74 %. Solo 16 % de los obreros recibió alguna capacitación en su universidad. En el caso de las privadas, 59 % dijo no haberla recibido, y 88 % de las públicas tampoco fueron capacitados por sus instituciones.

En los indicadores económicos, los porcentajes también son desconcertantes: 89 % considera que su salario no alcanza para cubrir los gastos de mantenimiento de su hogar; 75 % compensa su salario con un ingreso extra y 73 % trabaja de manera independiente. El 83 % no pudo comprar alguna prenda de vestir o zapatos nuevos en todo 2019 y 24 % tiene más de tres años sin poder comprarlos.

En transporte, así se movilizaron los obreros en 2019: rutas o buses, 61 %; particular, 17 %; caminando, 44 %; y transporte universitario, 8 %. La falta de dinero en efectivo y las condiciones en que están las unidades afectó a 62 % de los trabajadores. Igualmente, 65 % de los obreros de las universidades públicas y 28 % de las privadas, tuvo problemas para movilizarse a su lugar de trabajo.

El 58 % del total de los consultados dijo que no se siente seguro en el trayecto a su universidad. De ellos, 90 % dijo preocuparse porque los roben. En el caso de las universidades públicas, 60% manifestó sentir inseguridad cuando se traslada a su sitio de trabajo y de ellos 55 % dijo que tiene miedo a ser asaltado. En el interior de sus universidades, 40 % no se siente seguro y 92 % de ellos dijo que temía ser despojado de sus bienes.

El 63 % de los encuestados dijo que en las universidades públicas ha habido robos, y 33 % de los de las públicas también dijeron que sí hubo sustracción de materiales y equipos en sus sitios de trabajo. Los delitos que más identificaron en contra de las instituciones en el último semestre, fueron hurto de aires acondicionados y computadoras (63 % en las públicas y 33 % en las privadas). En ambos sectores, los consultados afirman que el hurto de equipos de aire acondicionado y computadoras fue 84 %, material de oficina, 43 % y vehículos, 24 %.

Las dos terceras partes de los obreros de la tercera edad están insatisfechos con su ambiente de trabajo

 

En el indicador participación, el 70 % de los obreros universitarios no está involucrado en actividades recreativas, culturales, ni deportivas. El 64 % está en organizaciones gremiales y en igual porcentaje participan en partidos políticos, pero 81 % no participa en grupos vecinales. Un fenómeno que no se había visto en los años anteriores, es que 40 % de los obreros ha pensado abandonar su sitio de trabajo. Solo 24 % no lo ha pensado porque se siente bien personalmente; 21 % no lo hace porque cree que la jubilación podría ser mejor en el futuro. Todo el personal mayor de 60 años está insatisfecho con el ambiente laboral, aunque 65 % dijo mantenerse en la universidad por vocación de servicio.

La profesora Salazar, coordinadora del OBU, destaca que el derecho humano a la alimentación adecuada sigue siendo un reto para la comunidad  universitaria. “Las condiciones de vida de todo el personal universitario son peores que en cualquier época anterior. El país está en un retroceso que parece irreversible y no hay dolientes entre los responsables de esta situación. La percepción de los trabajadores no es infundada. Los salarios ya alcanzaron el nivel más bajo del continente y la convención colectiva está vencida sin que nadie responda, sobre todo a un sector tan vulnerable como el de los obreros. Su ingesta de proteína animal es muy baja, el déficit nutricional es más alto en los que tienen más de 60 años de edad. ”, dijo Salazar.

De igual forma, la socióloga Yelena Salazar advirtió que la salud de los obreros está en riesgo porque no están tratándose debidamente, ya que sus salarios no alcanzan para comprar los medicamentos para las enfermedades crónicas. “La hipertensión y la diabetes son enemigos letales que atacan lentamente, sino se toman sus medicinas, están más propensos a la muerte que otros enfermos. También nos llamaron la atención dos problemas: las malas condiciones de trabajo, sobre todo en las universidades públicas, donde prácticamente no hay dotación desde hace más de una década y el que la mayoría se haya visto obligada a buscar trabajo en actividades distintas, sobre todo en la economía informal. Los bonos que reciben del Gobierno son una cosa irrisoria. ¿Cómo viven con eso?”, se preguntó la profesora.

La representante del OBU también habló sobre la percepción que tienen los trabajadores sobre el país y su universidad. Para la mayoría, la situación de la universidad está en retroceso o estancada. “En estas circunstancias es muy difícil trazar planes para el desarrollo sostenible”, concluyó Salazar.

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