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Delincuentes destruyen microscopio de la UDO valorado en dos millones de dólares

 

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El vandalismo en las diversas instalaciones de la UDO arrancó con todo en 2021. Foto: @habethelmy

 

El desamparo en el que se encuentran las universidades públicas venezolanas es aprovechado reiteradamente por los delincuentes que desmantelan y destruyen sus oficinas, aprovechando la escasa o nula vigilancia. En diciembre de 2020 y lo que va de 2021, varias dependencias de la Universidad del Zulia (LUZ), la Universidad de Oriente (UDO) y de la Universidad de Los Andes (ULA), han sido arrasadas por grupos que actúan impunemente, dejando a su paso daños considerables.

En un contexto de fragilidad institucional y progresiva asfixia financiera que desde hace años tiene en jaque a la universidad venezolana, la posibilidad de reposición de equipos, infraestructura y materiales de oficina por parte del Gobierno nacional es muy remota. Desde que se declaró el estado de alarma en marzo de 2019 por la pandemia, el Monitor del Observatorio de Universidades ha registrado 220 incursiones delictivas, entre robos y hurtos, en las casas de estudio del sector público nacional.

La UDO es la que ya llevado la peor parte en el último período de recesión de actividades académicas: han sido vandalizados espacios de tres de sus cinco núcleos del oriente del país.

En un comunicado de fecha 5 de enero de 2021, emitido por la Comisión Delegada de la Universidad y que firman la rectora de la UDO, Milena Bravo de Romero, y el secretario, José Gerónimo Marcano, se repudian los continuos saqueos a esta casa de estudios y los últimos actos vandálicos en contra del Instituto de Investigaciones en Biomedicina y Ciencias Aplicadas, donde “no solo se sustrajeron gran cantidad de equipos de laboratorio, sino que se destruyeron a mandarriazos un microscopio electrónico de barrido con emisión de campo, el primero de su clase instalado en América Latina, valorado en US$ 2.000.000 (dos millones de dólares americanos)”. Igualmente, las autoridades rechazan los ataques en los núcleos de Monagas y Bolívar.

El último ataque fue el lunes 4 de enero, cuando en horas de la noche fue incendiado el edificio de Fundagoeminas, en la escuela de Ciencias de la Tierra, ubicada en el sector La Sabanita de Ciudad Bolívar. La edificación quedó destruida por el fuego que arrasó con materiales de oficina, pupitres, mesas y documentos, explicó al Observatorio de Universidades el dirigente estudiantil Hernán Bethelmy. En esta instancia se promovía en años anteriores la investigación, exploración y diagnóstico de las riquezas minerales en Venezuela.

 “Cerca de las 11 de la noche nos avisaron que se inició el incendio, los bomberos trataron de sofocarlo, pero el fuego ya tenía cubierto como 90% del edificio, quedó prácticamente en ruinas. A la UDO llegan extraños para hacer hogueras no sé con qué fin, ya que no quedan cables, se los han robado. No creo que haya manera de recuperar esos espacios”, afirmó Bethlemy, dirigente del movimiento Pro Udista en Bolívar.

Asaltos en la Universidad del Zulia

 

En las vísperas de Navidad, los delincuentes irrumpieron en la sede del Rectorado “viejo” de LUZ, ubicado en la avenida Guajira del sector Ziruma de Maracaibo y en la Dirección de Tecnologías de Información y Comunicaciones, Diticluz, en Grano de Oro, en  la misma ciudad. En el Rectorado, los antisociales arrasaron con los equipos de 50 cubículos de las direcciones de Nómina y Recursos Humanos.

“Se llevaron computadoras, aires acondicionados, destrozaron las oficinas. Son unas oficinas donde se resguarda documentación importantísima del personal  de la Universidad. Se supone que hay vigilancia, pero en este contexto no sabemos quién responde”, se lamenta la profesora Raima Rujano, directora del Centro de Investigación de la Escuela de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de LUZ.

En Dictiluz, instancia adscrita a la Facultad Experimental de Ciencias, se administran los servicios web de LUZ. Poco antes del asalto al Rectorado “viejo”, los delincuentes se llevaron insumos de la plataforma web de la Universidad como cables y equipos tecnológicos. En varias ocasiones han incursionado en Dictiluz, en busca de fibra óptica. Destaca la profesora Rujano que aunque la Universidad  optó por usar  otro tipo de tecnología ante los asaltos repetitivos, igual fue robado el cableado.

Otra vez en la Universidad de Oriente

 

En la Universidad de Oriente, que en los últimos años ha sido objeto de reiterados ataques como la quema de la planta baja de la Biblioteca en su sede de Cumaná, el hampa irrumpió durante diciembre y principios de 2021 en tres de sus núcleos: el de Sucre, en el edificio de Biomedicina, ubicado en el sector Cerro del Medio de Cumaná; el de Monagas, en la escuela de Agronomía en Maturín; y el de Bolívar, ocurrido el 4 de enero. En Biomedicina, un grupo de unas 40 personas irrumpió en los laboratorios y se llevaron varios equipos, mientras que en Maturín, los delincuentes destrozaron varias instalaciones.

En los últimos meses, los estudiantes de la UDO se organizaron para limpiar y restaurar en la medida de lo posible los espacios del Núcleo de Monagas en el sector Los Guaritos, donde se imparten clases de pregrado. Algunos escritorios y mobiliario de oficinas no fueron saqueados porque los estudiantes los habían colocado en resguardo en una zona más segura dentro de la Universidad.

Hay dos vigilantes, pero no se dan abasto para atender una zona muy extensa ni tienen cómo desplazarse hasta el Núcleo de la UDO, explicó al Observatorio de Universidades (OBU) el dirigente del movimiento estudiantil Soy Udista, Alejandro Tovar.

El pasado 2 de enero fue el último ataque en Monagas. “Despegaron todas las rejas de las ventanas, destrozaron los cubículos, echaron abajo la tabiquería y la quemaron. Eso ocurrió en donde van los estudiantes de pregrado, en el campus Los Guaritos, donde estábamos haciendo unas jornadas de recuperación. La escuela de Agronomía es la que está más afectada”, dijo Tovar. En el Núcleo de Monagas funcionan las escuelas de Ciencias Sociales y Administrativas, Ingeniería Agronómica, Zootecnia y Tecnología de los Alimentos.

En la ULA atacan en dos dependencias

 

En la Universidad de Los Andes también hubo acciones delictivas. Josy Querales, presidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela de Criminología de la ULA, informó al Observatorio de Universidades que en la Estación Experimental Judibana, en El Vigía -donde fueron invadidas parte sus áreas el año pasado-, robaron material de laboratorio con el que se realizaban las prácticas. Igualmente, en la Facultad de Farmacia, en el laboratorio de Química General, de donde fueron extraídos material para preparar fórmulas y partes del sistema eléctrico.

El contexto de Emergencia Humanitaria Compleja favorece la impunidad

 

El sociólogo Carlos Meléndez, director del OBU, destaca que hay dos razones de peso que podrían explicar el encono con el que se actúa en contra de las universidades. Por una parte, en casos como el de la UDO, pareciera una forma de violencia política a modo de “pase de factura” a las autoridades que son consideradas enemigos políticos, lo que ha tenido resultados contundentes como la toma del Rectorado por parte de un grupo de personas afectas al Gobierno.

En segundo lugar, asevera Meléndez,  hay una correlación entre impunidad,  saña y carencias materiales de la población venezolana. “El hecho de que exista una suerte de oportunidad para el delito que no se castiga, una cierta flexibilidad, hace que el delincuente actúe a sus anchas con mayor libertad; eso de arrancar y echar al piso los objetos sino tienen valor o quemar libros, son expresiones de barbarie que no tienen freno por parte de los responsables de la seguridad y la justicia. Ello, en un contexto de tantas necesidades en el país, hace que cualquier cosa pueda ser comercializada, insumos para construcción, aires acondicionados o computadoras, a un costo más barato que en el mercado”.

Por otra parte, afirma el profesor Meléndez, “el Ministerio de Educación Universitaria no ha hecho esfuerzo alguno para, junto con el Ministerio de Interior y Justicia hacer un trabajo coordinado para proteger a las universidades. En los siete vértices del ministro Trómpiz para el plan Universidad en Casa anunciado para enfrentar la pandemia, no hay nada de eso. La seguridad excluye a las instituciones educativas, no solo universitarias sino la media y primaria; las escuelas también han sido objeto de la delincuencia de manera reiterada”, dijo el directivo del OBU.

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