Cristabel Zárraga: “¡Extraño la bulla de los estudiantes en los pasillos de la UPEL!”

 

Cristabel Zárraga. profesora de la UPEL
Cristabel Zárraga. profesora de la UPEL

 

Cristabel Zárraga cree que tiene sentido seguir luchando por mantener en pie a la universidad venezolana. Violinista formada en el Sistema de Orquestas de Venezuela, mantiene su pasión por la docencia, en la que se inició en un colegio privado años antes de recibirse en 1995 como profesora de Ciencias Naturales en la especialidad de Física en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador – Instituto Pedagógico de Barquisimeto, “mi casa”, como le dice.

Su promoción es la primera de la UPEL- IPB con el mayor número de graduandos en su especialidad (solo cinco) y la primera integrada exclusivamente por mujeres. La concepción de que la física era solo para hombres comenzó a cambiar dentro de la institución a partir de este hecho, asegura. En 1997, Zárraga ganó el concurso de oposición para administrar a tiempo completo las asignaturas Planificación y Estrategias para el proceso de la enseñanza y el aprendizaje. Desde entonces, se ha mantenido en la UPEL- IPB en todos los niveles de pre y posgrado impartiendo cursos diversos y formando investigadores.

El año próximo corresponde por ley su jubilación, y si bien va a ejercer tal derecho, quiere seguir en la universidad en la que se ha desempeñado profesionalmente desde hace 24 años. Hay mucho por hacer, afirma, y quiere retribuir a la UPEL parte de lo que esta le ha dado para su crecimiento profesional y humano. Zárraga, tenazmente, se niega a esperar a que languidezca una de las universidades de mayor trayectoria en el país. Se combinan en su disposición el peso de  la tradición y el compromiso ético. “El edificio se está cayendo, no hay mantenimiento, no hay personal, es una lista enorme de necesidades; es verdad, pero hay que buscar la forma de seguir adelante. Soy de las que dice en qué puedo ayudar, qué puedo hacer por la institución, buscar alianzas, no sé, pero no podemos cruzarnos de brazos mientras esto se cae a pedazos”, asevera.

Zárraga, profesora titular, -posición del escalafón académico a la que se llega luego de una larga trayectoria docente que incluye la investigación-, sabe de la prolongada asfixia presupuestaria a la que se le somete a la universidad venezolana desde hace más de una década y vive como suya la angustia compartida de muchos de sus colegas por una institución condenada a morir de mengua. Le preocupa que la situación de muchos de sus compañeros de aula esté “muy desmejorada” y en lo personal, dice que con las asesorías y los cursos que imparte en posgrado aún puede mantenerse.

La crisis humanitaria golpea muy fuerte al profesorado venezolano

 

En el informe comparativo de la Encuesta de Condiciones de Vida y Trabajo del Observatorio de Universidades (OBU), de 2018 y 2019, (Enobu 2018 y 2019) se presentan datos que dan cuenta de los cambios que ha sufrido la población profesoral en los últimos años. Para 2018, seis de cada diez docentes universitarios del estado Lara afirmaron que su alimentación había desmejorado respecto de 2017, mientras que en la Enobu de 2019, cinco de cada diez dijo que su alimentación desmejoró con respecto a 2018 y cuatro de cada diez aseveró que era igual que el año anterior.

En cuanto a la salud, 72 % de los profesores con enfermedades crónicas dijeron en 2018 que no consiguieron medicamentos para su tratamiento con regularidad y en 2019, el porcentaje se ubicó en 79 %. La crisis humanitaria compleja que desde hace más de tres años padece Venezuela, afecta en gran medida a los docentes venezolanos en todos sus niveles. Es imposible vivir dignamente de sus salarios que no sobrepasan los 6 o 7 dólares al mes.

“Hay muchos profesores desanimados, algunos se han enfermado, otros han muerto. Hay una buena parte que para subsistir está comercializando comida, algunos tienen un cuadro depresivo, como esperando que esto cambie pronto. Eso no es bueno porque genera frustración sino llegan los resultados esperados en el corto plazo. Tenemos que adaptarnos para no decaer”, dice con firmeza la profesora.

El tesón ante las adversidades

 

Zárraga es magister en Gestión Educativa (el mejor promedio de las maestrías de la Universidad Bicentenaria de Aragua en 1999) y doctora en Educación (2009) del programa interinstitucional PIDE de las universidades Centroccidental Lisandro Alvarado, Pedagógica Experimental Libertador y Experimental Politécnica Antonio José de Sucre. Ella es de la generación de profesores que con su salario y los aportes de la caja de ahorros pudo comprar casa y carro. Hoy, es imposible para un docente universitario venezolano del sector público adquirir con su salario alimentos para comer por un mes. En promedio, el educador ubicado en el escalafón de titular, el más alto rango, no llega a los 5 dólares mensuales.

“Cuando comencé a trabajar lo disfruté mucho. Extraño la bulla de los estudiantes en los pasillos, sus saludos. Eso fue desapareciendo y se agravó con la pandemia. Muchos se retiraron para poder subsistir. Yo tenía hasta 40 alumnos en un aula, ahora, hay entre uno y cinco. La especialidad que tiene más es la de música en el doctorado, con 13 o 14 participantes cuando antes eran 30”, destaca.

Cristabel Zárraga afirma que su experiencia de formación de maestros de escuela en varios municipios foráneos de Lara y Yaracuy (una política de proyección de la universidad en la región centroccidental que se mantuvo varios años en la UPEL), le marcó en su carrera y afianzó su compromiso institucional. Urachiche, Sanare, Santa Inés, fueron algunos de los lugares en donde trabajó para que los humildes maestros se recibieran como profesores. En las mediciones hechas por el OBU desde el 2018, la UPEL-IPB figura como la universidad con más profesores que afirman seguir ejerciendo su profesión por vocación.

“Soy agradecida. Cuando lo necesite la Universidad, estaré donde lo ameriten las circunstancias. Tengo formación y experiencia. Lo hago por mi país, por la UPEL”, afirma Zárraga, para quien los factores externos que afectan negativamente a la universidad son pasajeros. Eso espera.

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Una idea en “Cristabel Zárraga: “¡Extraño la bulla de los estudiantes en los pasillos de la UPEL!””

  • Uaooo La profesora Cristabel Zarraga es ejemplo a seguir. Luchadora incansable. Constancia y perseverancia la caracterizan. Es una Notable. Solo con muchas personas como ella Venezuela saldría de ésta muy crítica situación. Felicidades y gracias por esa entrega tan especial.

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