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La Ciudad Universitaria de la UCV, Patrimonio de la Humanidad, está condenada al abandono

 

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Foto: Cortesía

 

La Universidad Central de Venezuela (UCV), la más antigua casa de estudios a nivel superior del país, está en vísperas de cumplir 300 años de existencia.

Es una de las pocas instituciones que, junto con los cabildos (los antecedentes de los concejos municipales de hoy), se ha mantenido en el tiempo desde antes de que Venezuela fuera República y como la Nación misma, ha sufrido y ha florecido al calor de los vaivenes de su historia.

Creada el 22 de diciembre de 1721 como Real y Pontificia Universidad de Caracas por disposición del rey español Felipe V, la UCV está hoy en franco deterioro, no solo por las condiciones de su infraestructura sino por la asfixia presupuestaria que padece desde hace más de una década.

La larga existencia de la universidad y la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Ciudad Universitaria por parte de la Unesco en el año 2000, son razones de mucho peso para que tan importante institución venezolana celebre con el resto de la sociedad sus tres siglos de vida.

Sin embargo, la trascendencia de la efeméride de diciembre próximo parece no estar en la agenda de quienes tienen la responsabilidad de apoyar material y moralmente a la UCV.

No es solo el techo del pasillo 5 que se desplomó por falta de mantenimiento hace un año y cuya reparación luce lejana. Es también el aula magna, el hospital universitario, el jardín botánico y el resto del patrimonio edificado del principal centro académico científico y humanístico del país que están seriamente afectados por falta de mantenimiento y de resguardo.

Pase de factura por una derrota política

 

El profesor Gustavo Izaguirre, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV desde 2014, ve con preocupación la manera como progresivamente se ha disminuido el presupuesto de la universidad por lo que considera una manera de castigo por parte del Gobierno, ante la posición crítica que ha tenido la UCV en defensa de su autonomía y de la Constitución de la República.

En 2008, afirma, el presupuesto anual de la UCV era el equivalente a 300 millones de dólares. Hoy, apenas ronda los 3 millones de dólares, que tampoco llegan oportunamente.  Una reducción de 99 %.

Desde 2008 se ha hecho evidente la disminución de recursos e inversión para la universidad. Aunque la gente no lo asocia, eso se debe al rechazo a la propuesta de modificar la Constitución que en 2007 hizo Hugo Chávez. El movimiento estudiantil de entonces, de donde salieron muchos de los dirigentes políticos de ahora, hizo una campaña muy fuerte y el pueblo no aprobó la reforma. Esa derrota a Chávez generó una respuesta política clara por parte de su gobierno que se tradujo en la negación de un presupuesto justo. Así ha sido desde entonces y cada vez es peor. Allí se ve claramente el porqué de la intención de no dar recursos a las universidades”, dijo Izaguirre al Observatorio de Universidades (OBU).

El también investigador en calidad de la construcción de edificaciones y obras arquitectónicas, explica que durante los años 2009, 2010 y 2011 el presupuesto para la facultad a su cargo era el mismo: 578 mil dólares (al cambio en bolívares para la época), pero que en la actualidad no llega a los 2.500 dólares que en lo que va de 2021 tampoco han recibido.

El año pasado el presupuesto fue de 10 mil dólares, pero solo nos dieron 2 mil. Para este año, fueron 16 mil dólares pero no nos han dado nada y ya estamos terminando el primer semestre. Desde 2012 no se le ha hecho mantenimiento a ninguna edificación de la UCV. Incluso, los pocos recursos que teníamos para infraestructura, aseo, limpieza desde ese año fueron eliminados del presupuesto. Para el proyecto actual nos prohíben (el Gobierno a través de la Oficina Nacional de Presupuesto) meter solicitud de recursos para mantenimiento de la infraestructura”, afirmó Izaguirre.

El decano reconoce que en un tiempo las empresas Electricidad de Caracas e Hidrocapital apoyaron para mantener en buen estado e iluminada a la Ciudad Universitaria. Entre 2002 y 2006, Izaguirre fue subdirector del Consejo de Preservación y Desarrollo de la UCV y en ese período se hicieron convenios con el Ministerio de Infraestructura que permitieron la ejecución de obras en 14 edificios.

Estas inversiones se hicieron luego de la declaración de la Unesco. No obstante, desde 2008, el Gobierno cambió su política con respecto a todas universidades autónomas.

No hay recursos para restaurar el techo del pasillo 5

 

Hace un año que se vino al suelo el techo del corredor número 5 de la UCV, luego de que unas intensas lluvias hicieran que el agua se acumulara en las losas.  El sistema de drenaje estaba obstruido por falta de mantenimiento y el peso derribó la estructura de concreto en ese tramo del pasillo. En marzo de 2021 comenzó el proceso de desmontaje, pero se detuvo.

De la obra no se está ejecutando nada porque el Gobierno dice que se acabó el dinero, que tiene que buscarlo para continuar. Hasta ahora, lo que se ha hecho es el desmontaje de la estructura que colapsó en 2020. El año pasado, calculamos que la reparación estaba cercana al millón de dólares. No debería ser más, eso va depender de cuándo se haga y cómo se haga. Con esa cantidad podríamos hacerlo nosotros, si le dicen a la Universidad que se encargue de ello”, asegura el profesor Izaguirre.

La UCV: una universidad muy maltratada

 

Dejar que el patrimonio se destruya es como apostar a la desmemoria. Gustavo Izaguirre pasa revista a la historia de la UCV y dice que, por la manera sistemática en que se lleva, la agresión en contra de la universidad de los últimos años es similar a la infringida por Antonio Guzmán Blanco en el siglo XIX.

El autócrata Guzmán le quitó a la UCV buena parte de las tierras más productivas que le dejó el Libertador Simón Bolívar para su autosostenimiento. Fue un duro golpe que frenó el desarrollo de la ciencia y la academia de un país que venía de un largo proceso de guerras y hambre.

Ni en la época colonial ni en la republicana se ha visto algo parecido. En los 14 años de independencia, la UCV estuvo cerrada por la guerra. Guzmán Blanco le quitó parte del patrimonio, Gómez la mantuvo cerrada por diez años y Pérez Jiménez por otros dos. En la democracia, Caldera también la clausuró por casi dos años. La UCV ha sido muy maltratada, pero nunca antes había habido una agresión tan dura, a excepción de lo que hizo Guzmán Blanco. Esto tiene un impacto importantísimo en la docencia, en la investigación y en la extensión, y tiene sus consecuencias en el mediano y largo plazo”, aseveró el decano Izaguirre.

Para el académico, es muy lamentable la falta de interés oficial para la conservación de la estructura física.

Los ataques que ha tenido la Universidad tienen varias modalidades, han intentado secuestrar la autonomía administrativa y de presupuesto. Hace muchos años que el Gobierno no invierte en investigación de la UCV y ahora pretenden, desde la Asamblea Nacional que es un apéndice del Ejecutivo, imponer una Ley de Ciencia y Tecnología para beneficiar a las personas que hagan arepas con auyama, pero que no dice cómo establecer las bases para  los avances científicos en el tratamiento de enfermedades, o cómo acomodar la infraestructura o cómo desarrollar nuevas tecnologías en materia de energía. Un país que no tenga docencia ni investigación está condenado a ser esclavo de sus gobernantes”, concluyó el decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

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