Llevando leña por gas

“Llevando leña por gas”: solo 6 % de los hogares en Lara cuenta con servicio permanente de bombonas

 

 

El Laboratorio de Desarrollo Humano (Ladeshu) presentó su estudio “Llevando leña por gas”: vulnerables y desiguales ante al acceso del servicio de gas doméstico en el estado Lara, que forma parte del proyecto Derechos Humanos y Estrategias de Organización y Movilización (Dhemos). Para tal fin, se encuestó a 971 hogares de las 42 parroquias distribuidas en los nueve municipios de  la entidad. 

La presentación consideró cuatro aspectos clave del estudio: fuentes de energía para cocinar, acceso a gas doméstico, desigualdades y poblaciones vulnerables en torno al acceso al servicio y consecuencias del uso de medios alternativos para la cocción de alimentos.

La encuesta se levantó entre marzo y abril de 2021. Los resultados fueron presentados por los representantes de Ladeshu, Yelena Salazar, Jhessimar Brito y Carlos Meléndez.    

El estudio evidencia los efectos de la crisis compleja en la cotidianidad del venezolano, concretamente en sus opciones para cocinar alimentos.

En el difícil contexto de la pandemia, hasta abril de 2021, el 40 % de los hogares nunca pudo utilizar gas de bombonas para preparar su comida, un 29% tuvo un déficit de cuatro a seis meses y otro 24 % de siete a 11 meses. En el municipio capital, Iribarren, 81 % de las familias usó cocinas eléctricas. 

Llama la atención el caso de El Tocuyo, capital del municipio Morán, en el que según el censo del Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2011, el 99 % de las familias podía cocinar con gas de bombonas; pero en 2021, solo pudo hacerlo el 14 %  de los hogares.

Es evidente el progresivo empeoramiento de las condiciones de vida en Lara. En 10 años hemos retrocedido a tiempos anteriores a la modernización, cuando la gente cocinaba con leña como combustible. Una de las primeras desigualdades es la económica, sufren los más pobres. Los consejos comunales se convirtieron en una opción para ellos, pero también ese mecanismo de distribución del gas ha traído problemas como el sobreprecio de los cilindros y la segregación política al momento de repartir las bombonas”, dijo el profesor Carlos Meléndez.   

Las desigualdades las padecen en mayor cuantía las mujeres y los más pobres

 

La encuesta también refleja la desigualdad en el acceso al servicio por razones económicas. Solo los hogares que tienen ingresos a partir de 225 dólares al mes (3.5 % de los consultados) cuentan en mayor medida con gas doméstico. 

La muestra también refiere que las maneras de comprar las bombonas para las familias -podían seleccionar una o más opciones- son:

  • A través de los consejos comunales (40 %)
  • Empresas del Estado (25 %)
  • “Bacahaqueros” (25% )
  • 18 % por medio del sector privado.

Un 5 % de los consultados dijo que ha pagado más de 30 dólares por un cilindro de gas. De igual manera, 59 % de los encuestados manifestó que, ante la escasez del producto, hay preferencias por los afectos al oficialismo cuando llegan las bombonas a las comunidades.

El género juega un factor

 

Otra de las desigualdades evidenciadas al estudio titulado “Llevando leña por gas”  está asociada al género. La mitad de los hogares consultados tienen como jefas a mujeres, un aumento de 13 puntos porcentuales en relación con 2011. Este crecimiento en el contexto humanitario significa mayor vulnerabilidad porque sobre las mujeres recae la garantía del servicio o de sus alternativas.

Por otra parte, casi la mitad (49 %) de los encuestados manifestó que quienes cargan las bombonas desde el lugar de abastecimiento hasta sus casas son las mujeres frente a un 44 % que respondió que lo hacen los hombres.

El impacto de la precarización del servicio tiene efectos diferenciados en las familias de menores ingresos debido a que en ellas existe el mayor número de mujeres como jefas de hogar y también porque es en las que hay mayor presencia de adultos mayores, niñas y niños.

En  el 82 % de los hogares que perciben menos de 30 USD mensuales tienen más de dos niños o niñas menores de 12 años, mientras que solo 7 % de los hogares que tiene ingresos mayores a 100 USD tiene la misma cantidad de menores de edad. Lo mismo ocurre con los adultos mayores. Son las familias de menor ingreso las que tienen un mayor número de personas pertenecientes a este grupo etario.  

“Esta situación limita la posibilidad de que las mujeres puedan cambiar sus condiciones de vida. Una mujer, en el contexto de emergencia humanitaria compleja como la nuestra, asume la carga de buscar los recursos para el mantenimiento de la familia y las tareas de cuidados del hogar, que no son remuneradas. Ese es el rostro de la feminización de la pobreza, ellas sufren más en los países que están en vías de desarrollo o con niveles muy altos de pobreza, como en Venezuela. Mientras menor es el ingreso económico de las familias, mayor es el número de jefatura de hogar en manos de mujeres, esa inversión proporcional es otra expresión de desigualdad”, dijo la licenciada Jhessimar Brito.  

Por otra parte, el uso de la leña ha traído consecuencias en la salud de las personas.

El 63 % de los encuestados que usa leña dijo que en su familia ha habido gente con afecciones respiratorias y 24% manifestó que ha tenido lesiones oftalmológicas.

La desiguldad entre los municipios urbanos y foráneos es notoria

 

Entre las conclusiones de la encuesta destacan que hay desigualdades entre los municipios metropolitanos (Iribarren y Palavecino) y los foráneos, expresadas en factores como la escasez de cilindros, la dificultad para movilizarse y el costo que deben pagar las familias para adquirir las bombonas con el combustible. Por lo tanto, dependen más de los consejos comunales y eso los hace vulnerables a la segregación política.

Un señalamiento que hacen es que en algunas comunidades son los grupos armados quienes tienen el control del servicio y deciden a quiénes se les da o niega su acceso.

Si desea conocer la totalidad de los resultados del estudio realizado por Ladeshu, por favor haga clic aquí.

¡Comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *